Salmo 77

Un profundo sentido de pérdida y abandono da lugar a una confianza en el poder y la presencia de Dios, aún en medio de momentos difíciles.

Vs. 1- La falta de un verbo deja ver una expresión de urgencia, de angustia. «Mi voz… !a Dios!»  A referirse a Dios se usa Elohim, vs. 1, 3, 13, 16;  El, vs. 9, 13; Adonay, vs. 2; Alyon (‘el Altisimo, el Más Exaltado’), vs. 10. Es notable que no se usa Ywhw, ‘Yahweh’, el nombre más personal del Dios del pueblo de Israel. Se nota un sentido de estar distanciado de Dios.

vs. 2- Adonay,  ‘mi señor’, deja ver aún una relación personal con Dios. El salmista buscó hasta de noche y por tiempo prolongado (la mano extendida en oración sin que se durmiera), pero no encontró consuelo.

vs. 3, 4 – al recordarse de Dios, el alma responde gimiendo, un susurro callado de angustia o de dolor. No pudo dormir por la aflicción del alma.

vs. 5-9 – Al pensar en las bendiciones de Dios de antes, surgen unas preguntas, ¿Ha terminado de bendecirme? ¿Está enojado Dios conmigo al punto de cerrar la puerta a su bondad, compasión y amor fiel hacia mí?  Es una frase gráfica, ‘¿Ha cerrado su nariz la puerta a sus entrañas?‘  Al enojarse, la nariz se pone rojo y así ‘la nariz‘ representa el enojo, el disgusto. ‘Las entrañas‘ es el lugar donde se siente físicamente la compasión al tener una reacción física al sufrimiento de otro. Cuando uno se enoja con otro, no siente compasión por su condición triste. El salmista pregunta si Dios es así con él en este momento dificil. A veces, cuando no nos va bien, se nos viene la misma pregunta.

vs. 10- Traducciones son diferentes. Parece que la idea es, «¡Que Dios ha cambiado conmigo y no me bendice es el golpe más fuerte, más doloroso, es lo peor

vs. 11-15- Un cambio de perspectiva, el salmista deja de pensar en su situación y su tristeza y empieza a pensar en lo Dios ha hecho antes, los grandes hechos de Dios con su pueblo Israel. Los ‘caminos’ de Dios (‘caminos’ son las maneras normales de actuar, las que son caractarísticas de Dios) son tan diferentes que las nuestras. (Isaías 55:9)  Dios actua con poder a favor de Su pueblo.  Cuando estamos desanimados, nos ayuda reflexionar sobre todo lo que Dios ha hecho para bendecirnos.

vss. 16-19 – El poder de Dios se ve en la tormenta con lluvia fuerte y con relámpagos. Puede ser una referencia al evento de pasar por el mar Rojo, (vs. 15 y Éxodo 14:21, 22). Dios acompaña a su pueblo con poder, aún en medio de la tormenta.

vs. 20- Un cambio abrupto de sentir, de la tormenta y aguas turbulentas a la paz del rebaño cuidado y pastoreado por medio de Moisés y Aarón. La realidad de la presencia de Dios cuidando a Su pueblo en situaciones difíciles calma las angustias del salmista y las nuestras, sabiendo que Dios no abandona a su pueblo. Él sigue siendo fiel y compasivo.

Para Jedutún, director del coro: salmo de Asaf.

Mi voz,  ¡a Dios! (Elohim)  sí, a gritos;   mi voz, ¡a Dios!, y me escuchará.

En día de dificultad,    busqué a mi Señor. (adónay)
busque de noche con la mano extendida sin que se durmiera,
pero mi alma negó consuelo.

Me acuerdo de Dios y gimo, medito en él y se debilita mi ánimo . Interludio

Mantuviste los párpados abiertos;  fui aturdido y no pude hablar.

Pienso en los días de antes, los años antiguos,

me acuerdo de cantos de noche.
Con mi corazón medito y mi espíritu investiga.

¿Para siempre me rechazó el Señor?
¿Nunca más volverá a ser bondadoso conmigo?

¿Se ha desaparecido para siempre su amor fiel?
¿Ha terminado su promesa para siempre?

¿Se ha olvidado Dios de ser bondadoso?
¿Habrá cerrado su enojo entrada a su compasión? Interludio

10 Y dije: «Es mi herida, el cambio de la mano derecha del Altísimo».

11  Me acuerdo de los hechos de Dios;
recuerdo las maravillas de tiempos pasados.

12 Medito en todos tus hechos;  en tus obras reflexiono.

13 Oh Dios, son santos/separados tus caminos.  ¿Existe algún dios tan grande como tú?

14 ¡Tu eres el Dios de grandes maravillas!   Dejas ver tu asombroso poder entre las naciones.

15 Redimiste con tu fuerte brazo a tu pueblo,  los hijos de Jacob y de José.                                                                                                                  Interludio

16 Te vieron las aguas, oh Dios, te vieron aguas y temblaron;
Sí,  las profundidades se agitaron.

17 Las nubes derramaron lluvia;  el trueno retumbó en el cielo;
Sí,  tus flechas destellaron como rayos.

18 Voz de trueno en el torbellino;   ¡los relámpagos iluminaron el mundo!
La tierra tembló y se estremeció.

19 En el mar, tu camino  y tu sendero en las poderosas aguas,
y tus huellas no se conocieron

20 Guiaste como rebaño a tu pueblo por la mano de Moisés y Aarón.