Salmo 105

1 Crónicas 16:7 – En el día que llevaron el arca a Jerusalén, según lo que David dijo, Asaf y su compañeros cantaron parte de este salmo (vss 1-15) para alabar al Señor y recordar Su fidelidad con Su pueblo, Israel.

El salmo empieza con una exhortación a dar gracias a Dios, invocar su nombre (que deja ver cómo es Dios) y hablar de sus obras (lo que Dios hace).  En el vss. 1 y 2, se comenta su nombre, sus obras, sus maravillas, su nombre y dos veces lo de buscar al Señor y su rosotro, la respuesta correcta a un Dios así.

vss. 5-7- Sus obras para Abraham y el pueblo de Israel dejan ver que es el Dios de Israel (un pueblo específico, especial), pero sus hechos conocidos en toda la tierra. Las obras maravillosas (que producían asombro) eran señales para que la gente prestara atención al Dios que los hizo.

Vss- 8-11- Tres veces comenta el pacto, el compromiso que Dios hizo con Abraham, Isaac y Jacob. El compromiso era de darle como herencia la tierra de Canaán. El salmo cuenta de la fidelidad de Dios en cumplir con Su compromiso con Su pueblo.

Vss. 12-15- Dios cuidó de Abraham, Isaac y Jacob, aún viviendo como extranjeros en la tierra que Dios les había prometido. Dios protegió a Abraham y Sara, aún en el error de Abraham con Abilmelec. (Génesis 20:6).

vss. 16-22 – Dios envió a José a Egipto para proveer por Su pueblo y envió un tiempo de hambre para que Jacob y su familia fueran a Egipto por un tiempo.

vss. 23-38- Dios actuó a favor de su pueblo. Los verbos dejan ver que Dios activamente movía por las plagas para cumplir su pacto, Su compromiso.

vss. 39-41- Dios les dio protección y guía y proveyó carne, pan y agua, aún en el desierto.

vss. 42-45 – Vuelve a repetir que Dios cumplio su promesa (vss. 8-11) y les dio la tierra que les prometió. Su propósito era bendecirlos y que ellos respondieran con obediencia y fidelidad hacia a Él.

El Dios fiel es digno de nuestra fidelidad hacia Él.

105 (Nueva Versión Internacional)

Den gracias al Señor, invoquen su nombre;
    den a conocer sus obras entre las naciones.
Cántenle, entónenle salmos;
    hablen de todas sus maravillas.
Siéntanse orgullosos de su santo nombre;
    alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
Recurran al Señor y a su fuerza;
    busquen siempre su rostro.

 

Recuerden las maravillas que ha realizado,
    sus señales, y los decretos que ha emitido.
¡Ustedes, descendientes de Abraham su siervo!
    ¡Ustedes, hijos de Jacob, elegidos suyos!
Él es el Señor, nuestro Dios;
    en toda la tierra están sus decretos.

 

Él siempre tiene presente su pacto,
    la palabra que ordenó para mil generaciones.
Es el pacto que hizo con Abraham,
    el juramento que le hizo a Isaac.
10 Se lo confirmó a Jacob como un decreto,
    a Israel como un pacto eterno,
11 cuando dijo: «Te daré la tierra de Canaán
    como la herencia que te toca».

 

12 Aun cuando eran pocos en número,
    unos cuantos extranjeros en la tierra
13 que andaban siempre de nación en nación
    y de reino en reino,
14 a nadie permitió que los oprimiera,
    sino que por ellos reprendió a los reyes:
15 «No toquen a mis ungidos;
    no hagan daño a mis profetas».

 

16 Dios provocó hambre en la tierra
    y destruyó todos sus trigales.
17 Pero envió delante de ellos a un hombre:
    a José, vendido como esclavo.
18 Le sujetaron los pies con grilletes,
    entre hierros le aprisionaron el cuello,
19 hasta que se cumplió lo que él predijo
    y la palabra del Señor probó que él era veraz.
20 El rey ordenó ponerlo en libertad,
    el gobernante de los pueblos lo dejó libre.
21 Le dio autoridad sobre toda su casa
    y lo puso a cargo de cuanto poseía,
22 con pleno poder para instruir a sus príncipes
    e impartir sabiduría a sus ancianos.

 

23 Entonces Israel vino a Egipto;
    Jacob fue extranjero en el país de Cam.
24 El Señor hizo que su pueblo se multiplicara;
    lo hizo más numeroso que sus adversarios,
25 a quienes trastornó para que odiaran a su pueblo
    y se confabularan contra sus siervos.
26 Envió a su siervo Moisés,
    y a Aarón, a quien había escogido,
27 y estos hicieron señales milagrosas entre ellos,
    ¡maravillas en el país de Cam!
28 Envió tinieblas, y la tierra se oscureció,
    pero ellos no atendieron[c] a sus palabras.
29 Convirtió en sangre sus aguas
    y causó la muerte de sus peces.
30 Todo Egipto se infestó de ranas,
    ¡hasta las habitaciones de sus reyes!
31 Habló Dios, e invadieron todo el país
    enjambres de moscas y mosquitos.
32 Convirtió la lluvia en granizo,
    y lanzó relámpagos sobre su tierra;
33 derribó sus vides y sus higueras,
    y en todo el país hizo astillas los árboles.
34 Dio una orden, y llegaron las langostas,
    ¡infinidad de saltamontes!
35 Arrasaron con toda la vegetación del país,
    devoraron los frutos de sus campos.
36 Hirió de muerte a todos los primogénitos del país,
    a las primicias de sus descendientes.
37 Sacó a los israelitas cargados de oro y plata,
    y no hubo entre sus tribus nadie que tropezara.

38 Los egipcios se alegraron de su partida,
    pues el miedo a los israelitas los dominaba.

39 El Señor les dio sombra con una nube,
    y con fuego los alumbró de noche.
40 Pidió el pueblo comida, y les envió codornices;
    los sació con pan del cielo.
41 Abrió la roca, y brotó agua
    que corrió por el desierto como un río.

 

42 Ciertamente Dios se acordó de su santa promesa,
    la que hizo a su siervo Abraham.
43 Sacó a su pueblo, a sus escogidos,
    en medio de gran alegría y de gritos jubilosos.
44 Les entregó las tierras que poseían las naciones;
    heredaron el fruto del trabajo de otros pueblos
45 para que ellos observaran sus preceptos
    y pusieran en práctica sus leyes.

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!